Secretaría de Fortalecimiento Institucional y Educación Superior

Dirección General de Bienestar Educativo

Herramientas de comunicación y gestión de conflictos

Artículos y Notas

Gestionar conflictos en la escuela: prevención para una cultura de PAZ

Los espacios educativos, por su naturaleza diversa, presentan una amplia variedad de vínculos e interacciones que pueden generar tensiones. En las escuelas conviven personas de distintas edades, roles, funciones jerárquicas e intereses. Esta complejidad hace que sea fundamental estar atentos a la posible aparición de conflictos, y contar con herramientas para su detección temprana, prevención y, en caso necesario, una adecuada gestión de su escalada o desescalada.

En este contexto, la construcción de vínculos sólidos dentro de la comunidad escolar es clave para garantizar un ambiente armonioso, seguro y saludable, que favorezca el aprendizaje integral de los estudiantes. Los adultos —especialmente los docentes y equipos directivos— cumplen un rol central: son referentes en la forma de vincularse, de acompañar emocionalmente y de resolver los problemas cotidianos que surgen en la vida escolar.

Los conflictos forman parte de la dinámica escolar y no siempre pueden evitarse, pero sí pueden gestionarse de manera positiva. Contar con herramientas como la comunicación asertiva, la escucha activa, la empatía y la capacidad de intervenir a tiempo permite dar respuestas contenedoras y crear un clima institucional de confianza.

Es fundamental poder anticiparse a una posible escalada: observar pequeños gestos, tensiones o actitudes entre estudiantes, ya sea en el aula o en los espacios recreativos. Atender a las señales sutiles, a los pedidos de ayuda, a las emociones expresadas o silenciadas, es un paso esencial. Escuchar con atención y disposición, validar lo que el otro siente, y generar espacios de diálogo (incluso privados, si es necesario) contribuye a contener las situaciones y buscar soluciones de manera conjunta.

Los conflictos rara vez estallan de un momento a otro, suelen desarrollarse de forma progresiva. Por eso, reconocer las señales tempranas y actuar de forma oportuna y empática mejora considerablemente la gestión del conflicto y evita consecuencias mayores.

En este marco, la comunicación asertiva se vuelve una herramienta estratégica. No sólo en los intercambios entre docentes, estudiantes y familias, sino también como modelo que los adultos transmiten con el ejemplo. Ser asertivos implica expresar lo que sentimos y pensamos con claridad, sin agredir ni callar, respetando la perspectiva del otro. Comunicar desde el respeto, la coherencia y la empatía favorece una cultura del diálogo, la comprensión mutua y la resolución pacífica de los conflictos.

Construir una cultura de paz es tarea de todos, un compromiso diario y consciente, para garantizar una convivencia armónica en un espacio de aprendizaje que se traslada a todos los aspectos de nuestras vidas.

Victoria Pérez Carranza. Mediadora. Abogada. Licenciada y Profesora en Comunicación Social