Secretaría de Fortalecimiento Institucional y Educación Superior
Dirección General de Bienestar Educativo
Herramientas de comunicación y gestión de conflictos
Artículos y Notas
Generar confianza
Los mediadores, los capacitadores en mediación, decimos que es esencial para que un proceso se desarrolle progresiva y eficazmente,
lograr que haya confianza.
Confianza en el sentido que la RAE la define “esperanza firme que se tiene de alguien o algo”, y generar esa confianza es una decisión y un aprendizaje.
Ahora bien, ¿de qué confianza hablamos? ¿En los mediadores? ¿En el proceso de mediación? ¿Entre las partes?
Ahora bien, ¿es posible generar estos espacios de confianza en el ámbito educativo? Por consiguiente, ¿es posible mediar entre los integrantes de una comunidad educativa?
Antes de responder estas preguntas, debemos considerar si estamos hablando de mediación docente-alumno, docente-docente, a utoridad educativa-docente, no docente-docente, alumno-no docente, responsable parental-autoridad educativa, docente-responsable parental, alumno-alumno. Estas opciones de relaciones interpersonales (y quizás haya más) son las que pueden producirse en una comunidad educativa y la primera decisión es si vamos a propiciar la mediación entre pares o se capacitará un equipo de mediación para todos los casos.
Según qué decisión tomemos, el proceso tendrá características especiales, sin embargo, todos tendrán en común la necesidad de generar confianza en el proceso, en los mediadores y entre las partes en conflicto. Para ello, lo primero es brindar primero, masivamente, información de calidad a toda la comunidad educativa sobre este modo de gestionar los conflictos y cómo se desarrollará en dicha institución. Luego, frente al caso concreto, volver sobre esa información con las personas involucradas, repasar los principios y objetivos del método y fundamentalmente obtener su consentimiento informado. Aquí, ya hay una primera manifestación expresa de la confianza que ellas sienten. En relación a los mediadores, podría ser que las partes en conflicto los elijan (es una demostración de confianza) o si ese no fuera el caso, los mediadores designados deberán legitimarse antes de empezar a trabajar. Finalmente, para que se genere confianza entre las partes deben trabajarse los siguientes aspectos: que se produzca una comunicación abierta y honesta, que puedan mostrar sus vulnerabilidades y recibir respecto del otro y cumplir las promesas y compromisos siendo consistentes en sus acciones.
Si la institución educativa ha elegido que los procesos de mediación, cualesquiera sean las personas en conflicto, sean realizados por mediadores externos, será muy importante la trayectoria, capacidades y habilidades de ellos para lograr en cada caso generar la confianza necesaria para su actuación. Aquí, al no haber entre los mediadores y las partes una relación precedente, no será necesario neutralizar los “poderes” (autoridad) que alguno tenga sobre otro. También podría elegirse que los procesos de mediación sean entre pares, esto es capacitar a docentes, no docentes, alumnos, padres… para que cuando se produzcan conflictos sean personas que se encuentren en el mismo grupo. O si fueran de distintos grupos, se arme un equipo de mediadores mixto.
Aprovecho esta oportunidad para propiciar la mediación entre pares alumnos. Las experiencias en ese sentido que hay en nuestro país y en el extranjero, nos demuestran no sólo que es posible, sino que es una herramienta fundamental para el desarrollo de una cultura de paz. La posibilidad de erigirse en líderes positivos, generando confianza y credibilidad hará que los procesos de mediación transcurran eficiente y productivamente, multiplicando la utilización de estas formar de gestión y resolución pacífica y participativa de conflictos.
Confianza en el sentido que la RAE la define “esperanza firme que se tiene de alguien o algo”, y generar esa confianza es una decisión y un aprendizaje.
Ahora bien, ¿de qué confianza hablamos? ¿En los mediadores? ¿En el proceso de mediación? ¿Entre las partes?
- Confianza en el proceso: sin lugar a dudas necesitamos que las personas que se sientan a la mesa “crean” que es posible trabajar de este modo para resolver la situación que los trae. Esto podemos lograrlo explicando los principios de la mediación, la importancia de la voluntariedad de todos para avanzar, reforzar que es confidencial, que allí se pueden mostrar las necesidades, intereses y emociones sin que trasciendan; definir el rol de cada uno en este proceso, principalmente el de los mediadores y por sobre todo aclarar que en la mediación no tienen importancia la jerarquía, la autoridad que alguna parte pudiera tener respecto de la otra, en la mesa todos son iguales: personas con capacidad de negociar.
- Confianza en los mediadores: a esto le llamamos legitimación de los profesionales que dirigen la mediación, que es necesaria para utilizar eficientemente las herramientas comunicacionales y técnicas de mediación para avanzar hacia la satisfacción de los intereses de ambas partes. Una vez explicado el proceso y el rol de los mediadores, es necesario chequear que las partes hayan comprendido y consientan continuar. Empatizar con las partes, hacerlas sentir cómodas a pesar de la situación conflictiva en la que se encuentran son herramientas para lograr esta confianza. Las personas retribuyen lo que reciben. Si los mediadores confían en el proceso y en las personas que participan, y se muestran confiables, recibirán probablemente lo mismo que ofrecen.
- Confianza entre las partes:
esto suele ser lo más difícil. Pedirles a personas que se encuentran enfrentadas, que perciben la realidad diferente, que tienen objetivos aparentemente incompatibles y que usualmente tienen la lógica de ganar/perder, que tengan confianza (esto es que “crean” en el otro) es una tarea muchas veces ciclópea. Por ello, es importante encontrar mecanismos fuera de las partes, que ambas reconozcan como objetivos, neutrales y eficaces para satisfacer los intereses de cada uno. En muchas ocasiones ayuda trabajar la idea de dejar el pasado atrás y comenzar de nuevo desde aquí. Proyectar acciones pequeñas, lograr mínimos compromisos y que se cumplan, son algunos pasos para generar esta confianza.
Ahora bien, ¿es posible generar estos espacios de confianza en el ámbito educativo? Por consiguiente, ¿es posible mediar entre los integrantes de una comunidad educativa?
Antes de responder estas preguntas, debemos considerar si estamos hablando de mediación docente-alumno, docente-docente, a utoridad educativa-docente, no docente-docente, alumno-no docente, responsable parental-autoridad educativa, docente-responsable parental, alumno-alumno. Estas opciones de relaciones interpersonales (y quizás haya más) son las que pueden producirse en una comunidad educativa y la primera decisión es si vamos a propiciar la mediación entre pares o se capacitará un equipo de mediación para todos los casos.
Según qué decisión tomemos, el proceso tendrá características especiales, sin embargo, todos tendrán en común la necesidad de generar confianza en el proceso, en los mediadores y entre las partes en conflicto. Para ello, lo primero es brindar primero, masivamente, información de calidad a toda la comunidad educativa sobre este modo de gestionar los conflictos y cómo se desarrollará en dicha institución. Luego, frente al caso concreto, volver sobre esa información con las personas involucradas, repasar los principios y objetivos del método y fundamentalmente obtener su consentimiento informado. Aquí, ya hay una primera manifestación expresa de la confianza que ellas sienten. En relación a los mediadores, podría ser que las partes en conflicto los elijan (es una demostración de confianza) o si ese no fuera el caso, los mediadores designados deberán legitimarse antes de empezar a trabajar. Finalmente, para que se genere confianza entre las partes deben trabajarse los siguientes aspectos: que se produzca una comunicación abierta y honesta, que puedan mostrar sus vulnerabilidades y recibir respecto del otro y cumplir las promesas y compromisos siendo consistentes en sus acciones.
Si la institución educativa ha elegido que los procesos de mediación, cualesquiera sean las personas en conflicto, sean realizados por mediadores externos, será muy importante la trayectoria, capacidades y habilidades de ellos para lograr en cada caso generar la confianza necesaria para su actuación. Aquí, al no haber entre los mediadores y las partes una relación precedente, no será necesario neutralizar los “poderes” (autoridad) que alguno tenga sobre otro. También podría elegirse que los procesos de mediación sean entre pares, esto es capacitar a docentes, no docentes, alumnos, padres… para que cuando se produzcan conflictos sean personas que se encuentren en el mismo grupo. O si fueran de distintos grupos, se arme un equipo de mediadores mixto.
Aprovecho esta oportunidad para propiciar la mediación entre pares alumnos. Las experiencias en ese sentido que hay en nuestro país y en el extranjero, nos demuestran no sólo que es posible, sino que es una herramienta fundamental para el desarrollo de una cultura de paz. La posibilidad de erigirse en líderes positivos, generando confianza y credibilidad hará que los procesos de mediación transcurran eficiente y productivamente, multiplicando la utilización de estas formar de gestión y resolución pacífica y participativa de conflictos.
Gabriela Magris. Abogada. Mediadora.