Presentación

Todos los días, en las escuelas, suceden cosas vinculadas con la enseñanza y el aprendizaje de contenidos escolares. Muchas de ellas están planificadas, anticipadas en proyectos institucionales o de aula; otras surgen o se improvisan en la dinámica misma de la vida escolar, a partir del interés que pudo suscitar el docente o de la misma actividad que despliegan los alumnos bajo su coordinación. Lo cierto es que, en la escuela, los docentes y los alumnos comparten numerosas experiencias cargadas de significado y valor para ellos. De cierto modo, esas experiencias significativas para el docente y los alumnos expresan cualitativamente el sentido de la escuela. (Suárez, D; Brito, A, 2001). 
 
Considerando la significatividad y relevancia del trabajo efectuado por las Instituciones Educativas en la convocatoria llevada a cabo durante el año 2008, el Ministerio de Educación  de la Provincia de Córdoba considera fundamental continuar apoyando los procesos de reinterpretación y difusión de experiencias

De este modo y para dar continuidad al trabajo realizado, este Ministerio posibilitará por un lado, seguir fortaleciendo la capacidad de los equipos docentes para la producción de nuevas y mejores maneras de trabajar y enseñar en los distintos niveles y modalidades del Sistema Educativo Provincial y, por otro, registrar y sistematizar iniciativas que vale la pena dar a conocer y socializar. Es decir, la documentación y comunicación de experiencias se constituyen en una alternativa para aprender críticamente de ellas y poder mejorar las propias prácticas, compartir los aprendizajes con quienes han desarrollado experiencias similares y también contribuir al enriquecimiento del conocimiento teórico. “ .. la documentación de la experiencia docente adquiere sentido en tanto permite, entre otras cuestiones: realizar un análisis reflexivo y sistemático de los propios procesos de enseñanza  ya realizados para adecuar y modificar los aspectos necesarios; comunicar las experiencias realizadas a otros colegas de la misma institución a fin de analizar la propuesta de enseñanza en el contexto de la propuesta institucional curricular; socializar las experiencias en otros ámbitos con el propósito de generar discusión y enriquecimiento profesional” ( La Red de CAIE en el desarrollo Curricular, 2001)

 

Atento a ello, es que el Ministerio de Educación, a través de las Direcciones Generales de Nivel, convoca nuevamente a sus Supervisores, Directivos y Docentes a identificar, sistematizar y comunicar aquellas buenas prácticas que son tales por haber constituido una respuesta a problemas concretos en su institución educativa, con la intención de promover mejores aprendizajes.

 

Sabemos que en la mejora de los aprendizajes se ponen en juego procesos que involucran a la institución toda y a su contexto. Si repensar las prácticas para mejorar los aprendizajes implica partir de un problema concreto y asumir colectivamente una alternativa de resolución que se valore como la mejor para ese momento institucional y ese contexto particular, la “buena práctica” queda ubicada en el espacio de intersección entre el desarrollo curricular, el institucional, el profesional y el formativo de los alumnos, en un contexto determinado. Esto sitúa las acciones en función de lo que para esa institución es un progreso o mejora, con relación a un estado anterior que se desea cambiar. Es así que una buena práctica puede definirse como "…un conjunto de actores, recursos, procesos y decisiones que, interactuando sobre una realidad, produce un resultado que transforma condiciones precedentes” (González A., L., 2005; ME. Colombia, 2007).

 

De esta manera, el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba, pretende dar continuidad a las acciones tendientes a:

Promover instancias institucionales de análisis, reflexión y evaluación de las propuestas y de las prácticas pedagógicas a fin de identificar experiencias educativas significativas. Facilitar las acciones de recuperación, reconstrucción, sistematización y socialización de las experiencias escolares identificadas como “Buenas Prácticas”.

Proceder a la difusión de las “Buenas Prácticas”, generando instancias de producción del conocimiento a partir de la toma de conciencia del hacer pedagógico sistematizado.